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Pájaro y Viento

Hoy la nostalgia
me arranca un par de dientes
y me deja con la boca llena de polvo.
el recuerdo es una puta insistente,
vuelve y se sienta en mi sillón,
cruza las piernas y me mira,
porque sabe que no puedo echarla.

Ya no eres tú,
eres un pájaro sin nombre,
un garabato de alas
dibujando esperanzas en un cielo sucio
como un lienzo roto
donde ni los santos se atreven a rezar.

Te pienso,
te pienso como un símbolo barato,
una metáfora gastada
que solo a mí me importa.

Hay algo en lo pequeño,
en lo jodidamente frágil,
que se lanza contra el viento,
se estrella,
se hace mierda
y vuelve a intentarlo.

Así es el amor,
no necesita grandeza,
no quiere laureles,
se conforma con ser un aleteo,
una caricia que nunca llega
o un beso torpe
que dura menos que un mezcal.

Y sin embargo,
un idiota,
un ser pequeño y sin futuro
puede levantar algo parecido a la belleza.


Condenado a repetir su vuelo,
a maldecir los cielos,
a dejar migajas en el viento
como un perro hambriento
esperando que alguien las siga.

Pero nadie lo hará.

Nadie recoge lo que deja el viento.
ni las hojas caídas,
ni los nombres olvidados,
ni las promesas que murieron
en una cama fría.

El viento se lleva todo,
como un ladrón que no necesita armas,
se lleva tus manos,
tu voz,
y esta manía mía de verte
en cada pájaro que cruza el jodido cielo.

Y al final,
cuando todo está en silencio,
los demás dirán que el viento
es solo viento,
un suspiro de nadie,
un ruido molesto,
pero yo sé la verdad.

Yo lo sé.

El viento es el eco de tu silbido,
la sombra de tu vuelo,
y el último pedazo de ti
que aún me queda.